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NUESTRA HISTORIA

Corrían los años de 1938 en San Pedro Cholula, cuando doña Carmelita era ya reconocida por su talento culinario. Desde muy joven había aprendido los secretos de la cocina poblana, aprovechando los frutos de la tierratierra cholulteca y enriqueciendo sus recetas con delicados matices heredados de la tradición culinaria española. Su fama se extendía gracias al incomparable aroma de su mole poblano, el delicado pipián y las generosas cemitas que salían de su cocina.

Cada mañana, cuando las campanas del Convento de San Gabriel marcaban las 7 en punto, doña Carmelita acudía devotamente a misa. Al regresar, con la mirada vigilante de la Gran Pirámide sobre la ciudad, prepararaba desayunos que reunían a familiares, amigos y viajeros alrededor de la mesa. Hoy, esos sabores que despertaban a la Cholula de antaño vuelven a cobrar vida en Casa Carmela, donde cada platillo rinde homenaje a la tradición, la memoria y el arte culinario de una época inolvidable.

"Sabores que hacen a la gente feliz"

CARMELA

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